
Corrí lo mas rápido que pude para escapar... sentía su aliento soplarme el cabello.Pero algo dentro de mi sabía que no era tan terrífico como parecía, aunque quisiera devorarme por completo.
Solo escuchaba sus enormes patas en estampida acercarse a mí, mis gritos sordos y hundidos tan profundamente en mi garganta que parecía escucharlos solamente yo. Ya no sentía mis pies, ya no. Corría automáticamente dejándole mi el peso de mi cuerpo a las piernas que en cualquier momento se desvanecerían, las rodillas ahora no resultaban del todo útiles.
El corazón estaba en mi cabeza y se escuchaba su rugir mucho más cerca de mi a cada segundo, no podía seguir corriendo por más tiempo porque sabía que tarde o temprano me atraparía para hacerme trizas.
Al fin, logre correr hasta llegar a lo más profundo del bosque, donde logré escabullirme entre los árboles y el aire fresco me penetraba a los ojos, no pude mas... Simplemente deje de correr, ya me había resignado, a pesar de que los árboles me servían de cierta manera, escuchaba como sutilmente podía apartarlos de su camino arrancando hasta las raíces, escuchaba el rugir de la tierra que parecía romper mis tímpanos.
Me dejé caer exhausta sobre las hojas donde podía ver la copa de los arboles mas altos, ya no sentía nada, ya no pensaba, me sentía otro vegetal mas del lugar. Un rugido estremeció mi piel. Suspiré y cerré los ojos, solamente esperaba a que apartara mi cabeza bruscamente de mi cuerpo.
El sonido se termino, conocí el silencio total, mi respiración era casi nula, no podía abrir los ojos, no podía moverme, no podía hacer nada. Pude abrir los ojos y note la enorme nariz húmeda tocando mi rostro, y aunque no lo sentía, podía verlo. No distinguí su color y solo veía su masa a punto de atravesar uno de sus colmillos por mi ombligo.
Repentinamente, desapareció de mi vista haciendo retumbar el suelo y pasando un largo lapso de tiempo, pude regresar a mi y levanté la cabeza. El estaba imitando la posición en la que estaba, levantó la cabeza al igual que yo y me miró justo como lo miraba yo a él, con un inmenso miedo en los ojos llenos de lágrimas, aunque el no las tenia, sabíamos que sentíamos lo mismo.
Respiré profundamente, y me puse de pié. Imitándome de nuevo, sacó el aire suficiente por la nariz que logró tirarme de nuevo. No sabía a dónde llegaría todo esto, no sabía porque estaba viva. Dejó que me incorporara de nuevo y sin apartar mi vista de él, caminé de espaldas. El simplemente se quedó inmóvil viéndome partir.
Llegue a casa temblorosa, Pancha me esperaba con la cena en la mesa. No quise conversar. Mi apetito había desaparecido y había olvidado porque había salido de casa y hacia a donde.
-Volvió a perseguirme.- Le dije casi sin palabras y sin verla a los ojos.
- El solo quiere ser humano.- Me dijo la tortuga y sirvió el té.

posted by Kari at 20:13